En España, el mercado eléctrico organiza la compra y venta de energía mediante un mercado diario y ajustes posteriores en mercados intradiarios, con el objetivo de construir un programa de producción y consumo de energía eléctrica para cada periodo cuarto horario. Ese programa, sin embargo, es una previsión, por lo que la operación del sistema debe corregir en tiempo real las diferencias entre la energía programa que se va a consumir y la energía que realmente se consume.
Mantener el equilibrio entre generación y demanda de energía eléctrica es una condición básica para que el sistema funcione con seguridad. Como la electricidad no se almacena de forma generalizada en la propia red, cualquier desequilibrio puede poner en peligro el sistema y obliga a actuar. Ahí entran los servicios de ajuste y balance de energía y, en particular, la regulación secundaria, que es un mecanismo automático que aporta flexibilidad en los minutos más cercanos a la operación.
La operativa de los mercados eléctricos en España
El mercado mayorista de la energía es el encargado de asignar la energía y establecer su precio a partir de las ofertas de compra y venta. El resultado es un programa que, en condiciones ideales, debería cubrir la demanda prevista con la generación prevista de energía eléctrica.
La operación del sistema, por su parte, se ocupa de que ese programa sea viable y se ejecute de forma segura. Esto implica supervisar parámetros como frecuencia, tensiones y cargas en la red, y aplicar ajustes cuando aparecen restricciones técnicas o desajustes entre oferta y demanda.
Qué son y para qué sirven los servicios de ajuste de energía
Los desvíos son la diferencia entre la energía programada y la energía medida. Puesto que la demanda no es perfectamente predecible, las renovables dependen de condiciones meteorológicas cambiantes y pueden aparecer incidencias en generación o red, estos son inevitables. A escala de sistema, esos desvíos se agregan y requieren mecanismos de corrección, denominados servicios de ajuste.

- Servicios de seguridad: cubren las necesidades de seguridad y de equilibrio. Permiten resolver restricciones técnicas, controlar la tensión eléctrica y monitorizar otras condiciones de operación de la red.
- Servicios de regulación y balance: se activan cerca del tiempo real y, por lo tanto, exigen procedimientos de habilitación y verificación. Además, suelen gestionarse mediante mecanismos competitivos, es decir, los proveedores presentan ofertas y el operador activa la combinación necesaria para cubrir el desajuste al menor coste, respetando las restricciones técnicas.
Dentro de los servicios de balance, caben destacar dos procedimientos:
- Regulación secundaria: se activa de forma automática y está pensada para corregir desviaciones con mayor rapidez y continuidad, en la operación más cercana al tiempo real.
- Regulación terciaria: se activa de forma manual y está orientada a cubrir necesidades de balance con tiempos de respuesta del orden de minutos.
Regulación secundaria en el mercado eléctrico

La regulación secundaria es un servicio automático que permite responder ante desvíos (diferencias ente la energía programada y la real) que aparecen de forma inevitable. Su principal valor frente a servicios manuales es que:
- Está diseñada para actuar con mayor rapidez (en torno a 5 minutos) sin necesidad de intervención continua.
- Reparte la corrección entre varios recursos habilitados, lo que aumenta la robustez del sistema frente a incertidumbre y contingencias.
El servicio lo prestan proveedores cualificados, que agrupan recursos y deben superar procedimientos de habilitación y verificación para asegurar que la respuesta es fiable cuando el operador la requiere.
Otro concepto clave en este servicio es el sentido de activación, que puede ser:
- Sentido de activación a subir: implica un aumento de la inyección neta de energía en el sistema, ya sea mediante más generación o menos consumo.
- Sentido de activación a bajar: implica una reducción de la inyección neta de energía en el sistema, ya sea generando menos o consumiendo más.
Finalmente, la participación en este tipo de servicio se remunera de dos maneras:
- Reserva o disponibilidad: pago por mantener potencia preparada para subir o bajar cuando sea necesaria.
- Energía activada: pago por la energía efectivamente utilizada durante la activación del servicio.
Esta separación permite incentivar, a la vez, la suficiencia de recursos en guardia y una señal económica relacionada con el uso real. Los costes se reparten según reglas del sistema vinculadas a la demanda y a los desvíos, porque el servicio se activa para mantener el equilibrio global.
Conclusión
El mercado eléctrico establece programas de energía, pero la operación real requiere mecanismos de ajuste para absorber la incertidumbre. La regulación secundaria constituye una pieza central de esa capa de balance: aporta correcciones automáticas, medibles y coordinadas de energía para sostener la estabilidad del sistema.
En un entorno con más energía renovable, más electrificación y mayor integración europea, comprender estos servicios ayuda a interpretar tanto la operativa del sistema como una parte relevante de sus costes.


