Podemos definir la Seguridad Estratégica como el conjunto de políticas, decisiones y capacidades a largo plazo que adopta un Estado, organización o institución para proteger sus intereses fundamentales frente a amenazas presentes y futuras.
Puede que cuando leemos esta definición, nos cueste pensar que los datos forman parte de esos intereses fundamentales. Si realmente consideramos que los datos son la nueva materia prima, debemos pensar en tres puntos para proteger esta materia prima del mundo digital:
- En las políticas que hay que poner en marcha
- Las decisiones que hay que tomar
- Las capacidades que hay que construir
También es cierto que hablar de datos en genérico dificulta mucho la tarea por la diversidad, el volumen, la naturaleza, las fuentes y el posible objetivo de su utilización. Por ello, desde la UE y desde el SEDIA se ha impulsado, desde hace ya tiempo, la estrategia de espacio de datos (dataspace, en inglés).
Espacio de datos como infraestructura de confianza
Un espacio de datos es un entorno federado donde diferentes organizaciones comparten datos bajo reglas comunes de gobernanza, soberanía y seguridad.
El Plan de Impulso de Espacios de Datos Sectoriales ha puesto en marcha un gran espacio nacional de datos en salud y, además, está impulsando espacios de datos sectoriales, como son los servicios Sanitarios, Agroalimentación y Agricultura, Movilidad sostenibles y Logística, Comercio y Turismo, y Medio ambiente y Energía.
Es por eso por lo que no podemos considerar a los espacios de datos únicamente como una infraestructura digital, es una infraestructura de confianza que se asienta en 3 pilares críticos:
- La soberanía real del dato. Hay que garantizar que quien comparte datos mantiene el control efectivo sobre ellos. Tiene que controlar: quién accede, para qué finalidad, en qué condiciones y con posibilidades de renovación. Aquí está en juego la ventaja competitiva sectorial y la autonomía estratégica europea, especialmente en lo relativo a la inteligencia artificial (IA).
- La confianza federada. Los espacios de datos no son infraestructuras centralizadas, son nodos federados donde la base del modelo es: la identidad digital, la certificación de uso, la auditoria continua. La seguridad no depende de un único operador, depende del eslabón o eslabones más débiles.
- La resiliencia sistémica frente a amenazas avanzadas. Los espacios de datos concentran datos de altísimo valor económico y estratégico, y son un claro objetivo para robos y manipulaciones. No solo hay que tener en cuenta la seguridad clásica, debemos tener en cuenta la estabilidad del ecosistema.
En definitiva, el verdadero reto de los espacios de datos no es técnico, es garantizar soberanía real, confianza federada y resiliencia sistémica en un entorno distribuido. Porque si falla la confianza, el espacio de datos deja de ser una oportunidad y se convierte en una vulnerabilidad estratégica.

Este tema se ha tratado en el evento “DebatesUAM: Seguridad Estratégica” organizado por la Universidad Autónoma de Madrid. Esta jornada multidisciplinar se ha centrado en los desafíos actuales de la seguridad estratégica en un mundo de la IA.
En la mesa redonda sobre Tecnologías (TIC) ha participado Elisa Martín Garijo, directora de salud del IIC, para analizar de forma amplia cómo se concibe y enfrenta la seguridad hoy en día más allá de la visión puramente militar, integrando aspectos tecnológicos, científicos, jurídicos, sociales y humanísticos.
